LA DIVINA LITURGIA BIZANTINA

i. ESTRUCTURA
Parte catecumenal
Comienzo
Letanías intercaladas con antífonas
Entrada con el evangelio
Himnos o troparios del día
Trisagion
Apóstol con aleluya
Evangelio
[ letanías de los catecúmenos]

 

Parte eucarística
Ofertorio (Solemne traslación de los dones santos con Querubicon, interrumpido por conmemoraciones)
Credo
Anáfora
Padrenuestro
Fracción
Elevación
Comunión
Distribución del antidoron o eulogia

II. ORACIONES

Ho Monogenés
Oh Hijo unigénito y Verbo de Dios, que siendo inmortal te dignaste por nuestra salvación tomar carne de la santa madre de Dios y siempre virgen María; sin sufrir cambio alguno te hiciste hombre y fuiste crucificado, oh Cristo Dios, y conculcaste la muerte con tu muerte. Tú, que eres uno de la Santa Trinidad, glorificado juntamente con el Padre y con el Espíritu Santo, sálvanos.

 

Conmemorando a la Santísima, Purísima, Benditísima, Gloriosa, Soberana nuestra, la Madre de Dios, Siempre-Virgen María y a todos los Santos, encomendémonos a nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios.

Oh Señor, Dios nuestro, salva a tu pueblo y bendice tu heredad; guarda la plenitud de Tu Iglesia, santifica a los que aman la piadosa magnificencia de tu Casa: glorifícalos con tu divino poder y no nos abandones a nosotros que ponemos en ti nuestra esperanza.

Nosotros que a los Querubines místicamente representamos, y a la Trinidad Vivificadora el Himno Tres veces Santo entonamos, depongamos ahora toda mundana solicitud.

Con estas bienaventuradas Potestades, oh Soberano que amas a la humanidad, también nosotros clamamos y decimos: Santo eres y Santísimo, Tú y tu Unigénito Hijo, y tu Espíritu Santo. Santo eres y Santísimo, y magnífica es tu gloria, ya que tanto fue tu amor al mundo que diste a tu Unigénito Hijo, para que todo el que en Él cree, no perezca, sino que obtenga la vida eterna. El cual, habiendo venido y cumplido su misión para con nosotros, en las noche en que fue entregado... (Liturgia de S. Juan Crisóstomo)

¡Digno es que realmente te amemos, oh Madre de Dios, siempre bienaventurada e inmaculada y Madre de nuestro Dios! A Ti, más venerable que los Querubines, que sin corrupción has dado a luz al Verbo Dios, que eres la verdadera Madre de Dios, a Ti, te celebramos (Liturgia de S. Juan Crisóstomo).

Creo, oh Señor, y confieso que Tú eres realmente Cristo, Hijo del Dios vivo, que viniste al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. También creo que éste es tu purísimo cuerpo, y ésta es tu misma preciosa sangre. Te suplico pues: ten piedad de mí, y perdona mis culpas, voluntarias e involuntarias, las cometidas de palabra o de obra, con conocimiento o por ignorancia, y concédeme que comulgue sin reproche tus purísimos sacramentos, para el perdón de los pecados y para la vida eterna. Amén.

De tu mística cena, oh Hijo de Dios, recíbeme, hoy como participante. Pues no revelaré el misterio a tus enemigos, ni te daré un beso como Judas, sino como el malhechor te confieso: recuérdame, oh Señor, en tu Reino (oración del sacerdote, antes de la comunión)

Te damos gracias, oh Soberano que amas a la humanidad, Bienhechor de nuestras almas, porque también en el presente día nos has hecho dignos de tus celestiales e inmortales sacramentos. Endereza nuestro camino, afírmanos a todos en tu temor, protege nuestra vida, asegura nuestros pasos, por las oraciones y súplicas de la gloriosa Madres de Dios y siempre Virgen María.

Me acerco al Rey Inmortal y Dios nuestro. Dame, señor, la preciosa Sangre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo.

Comulga el siervo de Dios ... el precioso y santo cuerpo y sangre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, para el perdón de sus pecados y para la vida eterna.

Tomad el cuerpo de Cristo, gustad de la Fuente Inmortal. Aleluya, aleluya, aleluya.

—Habiendo visto la Resurrección de Cristo, postrémonos ante el Santo Señor, Jesús, el único sin pecado. Ante tu Cruz nos inclinamos, oh Cristo, y cantamos y glorificamos tu Santa Resurrección. Pues Tú eres nuestro Dios, no conocemos otros además de Ti y tu Nombre invocamos. Venid todos los fieles, postrémonos ante la Santa Resurrección de Cristo. He aquí que por la Cruz vino la felicidad para todo el mundo. Bendiciendo siempre al Señor, cantamos su Resurrección: pues, habiendo padecido la crucifixión, destruyó la muerte con su muerte.

— Brilla, brilla, oh nueva Jerusalén, pues la gloria de Dios te ha iluminado. Goza hoy en júbilo, oh Sión, y Tú, Purísima Madre de Dios, alégrate por la Resurrección de Aquel que nació de ti.

—Oh Pascua magna y sacratísima, oh Cristo, Sabiduría, Verbo de Dios y Fuerza. Concédenos una más íntima comunión contigo en el día sin ocaso de tu Reino.

Hemos visto la verdadera Luz, hemos recibido al Espíritu celestial, hemos encontrado la verdadera fe, adoremos a la Trinidad Indivisible, pues Ella nos ha salvado.

¡Levantaos! Los que hemos recibido los divinos, santos, purísimos, inmortales, celestiales, vivificadores y temibles sacramentos de Cristo, demos dignamente gracias al Señor.

Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, oh Dios, con tu gracia.

Habiendo pedido que todo este día sea perfecto, santo, pacífico y sin pecado, encomendémonos a nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros, y toda nuestra vida a Cristo Dios (p. 116)

Porque tu eres nuestra santificación y te glorificamos, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Oh Señor, que bendices a los que te bendicen y santificas a los que en ti confían, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad, conserva la plenitud de tu Iglesia, santifica a los que aman la piadosa magnificencia de tu Casa. Glorifícalos con tu divino Poder, y no nos abandones a los que confiamos en Ti. Concede la paz al mundo, a tus iglesias, a los sacerdotes, a los gobernantes, a los ejércitos y a todo tu pueblo. Porque toda dádiva buena y todo don perfecto proviene de las alturas, descendiendo de ti, oh Padre de las Luces; ya ti te tributamos gloria, agradecimiento y adoración, oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Ha sido terminado y realizado, según nuestras posibilidades, oh Cristo nuestro Dios, el Sacramento de tu Providencia: pues tenemos el recuerdo de tu muerte, vimos la imagen de tu Resurrección, nos llenamos de tu Vida infinita, gozamos de tu Alimento inagotable, del cual concédenos ser dignos también en el mundo futuro, por la gracia de tu Eterno Padre y de tu Santo, Bueno y Vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén (Liturgia de San Basilio)

Cristo, resucitado de entre los muertos, nuestro verdadero Dios, por las oraciones de su Purísima Madre, de los santos, gloriosos e ilustres Apóstoles, de nuestro Padre entre los Santos San Juan Crisóstomo, Arzobispo de Constantinopla, de San... y de San ..., de los santos y justos padres Joaquín y Ana, y de todos los Santos, tenga piedad de nosotros y nos salve, porque es bueno y ama a la humanidad.

De tus labios ha brillado la gracia como claridad del fuego e iluminó a todo el universo. No adquiriste tesoros de oro para el mundo, sino nos enseñaste la altura del espíritu de humildad. Pero, guíanos con Tus palabras, oh Padre Juan Crisóstomo, ruego al Verbo, Cristo Dios, por la salvación de nuestras almas.

 

Troparios y Proquimenos dominicales de 8 tonos

Tono 1º
Tropario
Estando la piedra sellada por los judíos y los soldados custodiando tu inmaculado cuerpo, resucitaste al tercer día, oh Salvador, dando la vida al mundo. Por ello las Potestades Celestiales te aclaman, oh Dador de Vida: Gloria a tu Resurrección, Gloria a tu Reino, Gloria a tu Providencia, oh único Amante de la humanidad.

Proquimenon
Que tu misericordia sea con nosotros, oh Señor, pues confiamos en ti.
Verso: Alegráos los justos en el Señor, a los justos se debe alabar.

Tono 2º
Tropario
Cuando descendiste hasta la muerte, oh Vida Inmortal, destruiste el poder del infierno por el resplandor de tu Divinidad, y cuando resucitaste a los muertos de sus sepulcros, las Potestades Celestiales exclamaron: Oh Dador de Vid, Cristo Dios nuestro, gloria a ti.

Proquimenon
Mi fortaleza y mi cántico es el Señor, y El me ha sido por salvación.
Verso: Me castigó gravemente el Señor, pero no me entregó a la muerte.

Tono 3ª
Tropario
Alégrense los cielos, regocíjese la tierra, porque el Señor con su brazo ha creado su Soberanía: Venció la muerte con su muerte, era el primero de entre los muertos, nos ha librado de las entrañas del infierno y dio al mundo su gran misericordia.

Proquimenon
Cantad a nuestro Dios, cantadle; cantad a nuestro Rey, cantadle.
Verso: Aplaudid todos los pueblos, clamad a Dios con voces de alegría.

Tono 4ª
Tropario
Las Discípulas del Señor, al conocer del Ángel el glorioso anuncio de la Resurrección y rechazando al condenación ancestral, decían gloriándose a los Apóstoles: la muerte fue vencida, Cristo Dios ha resucitado y dio al mundo su gran misericordia.

Proquimenon
Como engrandecieron tus obras, oh Señor; todo lo has hecho con sabiduría.
Verso: Bendice alma mía al Señor, Señor Dios mío, te has engrandecido poderosamente.

Tono 5ª
Tropario
Al Verbo que es eterno como el Padre y el Espíritu y que ha nacido de una Virgen para nuestra salvación, alabemos, fieles, y adorémoslo; porque se ha dignado subir en carne a la Cruz, soportar la muerte y resucitar a los muertos con su gloriosa Resurrección.

Proquimenon
Tú, Señor, nos protegerás y nos guardarás de esta generación por todos los siglos.
Verso: Sálvame, Señor, pues están escaseando los justos.

Tono 6º
Tropario
Potestades Angélicas aparecieron en tu Sepulcro y los custodios quedaron como muertos. María se detuvo ante el Sepulcro, buscando tu inmaculado cuerpo. Aprisionaste al infierno, sin ser tentado por él; encontraste a la Virgen, al darnos la vida, oh Señor, que has resucitado de entre los muertos, gloria a ti.

Proquimenon
Salva, Señor, tu pueblo y bendice tu heredad.
Verso: A ti, oh Señor, clamaré, oh Dios mío; no desdeñes mi llamado.

Tono 7º
Tropario
Destruiste con tu Cruz la muerte, abriste al malhechor las puertas del paraíso; transformaste en alegría el llanto de las mujeres Miróforas y a los Apóstoles ordenas a predicar: pues resucitaste, oh Cristo Dios, dando al mundo tu gran misericordia.

Proquimenon
El Señor dará fuerza a su pueblo, el Señor bendecirá a su pueblo con la paz.
Verso: Ofreced al Señor, oh hijos de Dios, ofreced al Señor retoños de ovejas.

Tono 8ª
Tropario
Desde las alturas descendiste, oh Misericordioso, y aceptaste la sepultura de tres días para librarnos de nuestras pasiones, oh Señor, Vida y Resurrección nuestra, gloria a Ti.

Proquimenon
Rezad y agradeced al Señor nuestro Dios.
Verso: Conocido es Dios en Judá, grande es su Nombre en Israel.

 

Troparios (y algunos Kondakios) de algunas Fiestas Principales

Pascua de Resurrección
Tropario: Cristo ha resucitado de entre los muertos, venciendo a la muerte con su muerte y otorgando la vida a los que yacen en los sepulcros.
Kondakio: A pesar de que descendiste al sepulcro, oh Inmortal, destruiste el poder del infierno y resucitaste como vencedor, oh Cristo Dios, anunciando a las mujeres miróforas: „Alegráos". A tus Apóstoles diste la paz y a los caídos concedes la resurrección.

Navidad de nuestro Señor
Tropario: Tu Nacimiento, oh Cristo Dios nuestro, trajo al mundo la luz resplandeciente del conocimiento: en ella, los servidores de los astros fueron enseñados por una estrella a adorarte a Ti, oh Sol de la Verdad, y a conocerte desde las alturas del Levante: Oh Señor, gloria a Ti.
Kondakio: Hoy una Virgen da a luz al Eterno, y la tierra ofrece una caverna al Inaccesible; los Ángeles y los pastores glorifican, y los Magos se encaminan detrás de una estrella: pues para nosotros ha nacido como Niño joven el Eterno Dios.

Epifanía
Tropario: Al bautizarte en el Jordán, oh Señor, se manifestó la adoración a la Trinidad: porque la voz del Padre dio testimonio de Ti, llamándote su Hijo amado, y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la veracidad de estas palabras. Oh Cristo Dios que te manifestaste e iluminaste al mundo, gloria a Ti.
Kondakio: Hoy te has manifestado al mundo y tu luz, Señor, se ha grabado sobre nosotros que, conociéndote, te cantamos: Has venido y te has manifestado, oh Luz inaccesible.

Exaltación de la Cruz
Tropario: Salva, Señor, a tu pueblo y bendice a tu heredad, dando a tu Iglesia la victoria sobre tus enemigos y guardando al mundo con tu cruz.
Kondakio: Oh Cristo Dios que voluntariamente subiste a la Cruz, concede tu misericordia al pueblo nuevo que lleva tu Nombre. Alegra con tu poder a los fieles cristianos, concediéndoles victoria sobre sus enemigos, teniendo por ayuda tu arma de paz: la victoria sin par.

Pentecostés
Tropario: Bendito eres, oh Cristo, nuestro Dios, que hiciste manifiesto a los sabios pescadores, enviándoles al Espíritu Santo, y por medio de ellos atrapaste en sus redes a todo el universo, oh Amante de la humanidad, gloria a Ti.
Kondakio: Cuando el Altísimo descendió, confundió las lenguas y cuando distribuyó las lenguas de fuego, llamó a todos a la Unidad, por eso todos al unísono glorificamos al Espíritu Santo.

Ascensión del Señor
Tropario: Ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios nuestro, ocasionando alegría a tus Discípulos por la promesa del Espíritu Santo, que les anunciaste por la bendición otorgada; porque Tú eres el Hijo de Dios y Salvador del mundo.
Kondakio: Habiendo cumplido la Providencia para con nosotros y unido todo lo terrenal con lo celestial, ascendiste en la gloria, oh Cristo Dios, sin apartarte de nosotros en modo alguno, sino permaneciendo inseparable y prometiendo a los que te aman: Estoy con vosotros y nadie estará contra vosotros.

Domingo de Ramos. Entrada del Señor a Jerusalén
Tropario: Asegurando antes de tu Pasión la Resurrección general, oh Cristo Dios, resucitaste a Lázaro. Por lo tanto también vosotros, llevando el signo de la victoria, Te aclamamos como los niños: Hosanna en las alturas. Bendito el que viene en nombre del Señor.
Kondakio: Oh Cristo Dios que eres llevado en cielo sobre el Trono y en la tierra sobre el pollino, aceptaste la alabanza de los Ángeles y la glorificación de los niños que te clamaron: Bendito el que viene para librar a Adán.

Natividad de la Santísima Madre de Dios
Tropario: Tu nacimiento, oh Virgen y Madre de Dios, anunció la alegría al mundo entero; pues de Ti surgió en resplandor el Sol de la Verdad, Cristo, nuestro Dios; destruyendo la maldición, dio la bendición y suprimiendo la muerte, nos dio la vida eterna.

Anunciación de la Santísima Madre de Dios
Tropario: Hoy es el principio de nuestra salvación: la manifestación del misterio eterno. El Hijo de Dios se hace Hijo de una Virgen, y Gabriel anuncia la Divina Gracia. Por lo tanto, también nosotros clamamos con él a la Madre de Dios: Alégrate, oh llena de Gracia, el Señor está contigo.

Asunción de la Santísima Virgen


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