Del libro de Pablo Argárate, Luz Gozosa de la Gloria. La Pascua bizantina. Liturgia, teología, espiritualidad. A publicarse en Desclée de Brouwer (Bilbao).

PANEGÍRICO DE LAS LAMENTACIONES FÚNEBRES

PRIMERA STASIS

1- La Vida fue depositada en un sepulcro, oh Cristo,
    y los ejércitos angélicos se maravillaron
    glorificando tu condescendencia.

2- ¡Oh Vida, ¿cómo mueres?, ¿cómo habitas en el sepulcro,
    destruyes el reino de la muerte,
    y resucitas a los muertos del infierno?

3- Te engrandecemos, oh Jesús Rey,
    y honramos tu sepultura y tu pasión,
    por medio de las cuales nos salvaste de la corrupción.

4- El que estableció las medidas de la tierra,
    habitas hoy, oh Jesús, Rey de todos, en una pequeña tumba,
    resucitando a los muertos de las tumbas.

5- El Señor de todo es visto muerto,
    y es colocado en una tumba nueva
    el que vacía las tumbas de los muertos.

6- El más hermoso de todos los mortales,
    es manifestado como muerto informe,
    el que embellece la naturaleza de todo.

7- La vida, ¿cómo conversa con la muerte? ¡Oh maravilla!
    ¿Cómo la muerte es destruida por la muerte?
    ¿Cómo la vida brota del que muere?

8- La multitud de los ejércitos racionales concurre,
    José te sepulta con Nicodemo,
    al Incontenible en una pequeña tumba.

9- El que con su mano formó a Adán de la tierra,
    por él se hizo hombre en su naturaleza
    y fue crucificado por su voluntad.

10- A la tierra bajaste, para salvar a Adán,
    y no habiéndolo encontrado en la tierra, Señor,
    hasta el infierno descendiste buscándolo.

11- Habiendo sido matado por envidia antiguamente Adán,
    lo conduces a la vida por tu muerte,
    manifestándote, oh Salvador, como un nuevo Adán en la carne.

12- El Juez fue conducido como juez al juicio,
    librándonos de la condenación,
    haciéndonos dignos a nosotros los mortales de la inmortalidad.

13- Fuiste herido en el costado, tú, el que tomó el costado
    de Adán, del cual formaste a Eva,
    e hiciste brotar fuentes puras.

14- Tú que vivificaste a tu amigo, Jesús mío,
    estando Lázaro exánime por cuatro días,
    ¿cómo pasas tres días entre los muertos?

15- El que anteriormente resucitó a los muertos
    en sábado, ¿como ahora, Inmortal,
    descansas como muerto con los muertos en sábado?

16- Como mortal mueres voluntariamente, Salvador,
    como Dios resucitas a los muertos
    de las tumbas y del abismo de los pecados.

17- Siendo impasible por naturaleza, Uno de la Trinidad,
    te hiciste pasible por la naturaleza mortal,
    haciendo a los terrenos dignos de la impasibilidad.

18- Aún cuando bajes al sepulcro, del seno paterno
    no te has separado, oh Cristo;
    ¡Qué misterio extraño y singular!

19- Como muerto en el sepulcro, como Dios con el Padre,
    y en el infierno como señor de la creación
    destruyes los vínculos de la corrupción.

20- Descendiendo voluntariamente bajo tierra como mortal,
    llevas de la tierra a los cielos
    a los que allí habían caído, oh Jesús.

21- Depositado en un sepulcro nuevo, oh Cristo,
    renovaste la naturaleza de los mortales,
    resucitando divinamente de entre los muertos.

22- El cielo es tu trono, la tierra tu escabel,
    la tumba, ¿cómo se te llamará?
    Casa de la Resurrección de Cristo.

23- Derramando lágrimas de lamento por ti, la Purísima,
    maternalmente, oh Jesús, llorando clamó:
    ¿Cómo te daré las honras fúnebres, oh Hijo?

24- ¡Ay, luz del mundo! ¡Ay, luz mía!
    Jesús mi muy deseado, clamó, la Virgen
    lamentándose con gemidos.

25- ¡Oh Dios y Verbo, mi alegría!
    ¿Cómo puedo soportar tu sepulcro por tres días?
    ahora, como madre, se me desgarran las entrañas.

26- ¿Quién me dará agua y fuente de lágrimas,
    clamó la Virgen, esposa de Dios,
    para llorar a mi dulce Jesús?".

27- Oh colinas y valles, multitud de hombres
    y creaturas llorad todas conmigo
    por la Madre de nuestro Dios.

28- La espada -ay de mí- de la amarga inmolación
    atraviesa mi corazón, oh Eterno,
    ¡Oh novísimo misterio!

29- Cuando te veo, oh Salvador, la luz eterna,
    la alegría y el placer de mi corazón,
    clamó con gemidos la Virgen.

30- Con tu divina sangre roja
    ayer escribiste el perdón de las faltas para nosotros,
    concediéndonos ahora la vida desde el sepulcro.

31- Adoro la pasión, alabo el sepulcro,
    engrandezco tu poder, Amante del hombre,
    por los cuales he sido liberado de las pasiones que corrompen.

32- Así como te acordaste, oh Salvador, del Ladrón en la cruz,
    acuérdate también de nosotros que te cantamos,
    tú que diste tu alma como rescate por muchos.

33- A los fieles que has trasladado en la piedad
    a las tiendas de los justos haz reposar, Salvador,
    haciéndolos dignos de tu Reino.
    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

34- Te alabamos, Verbo, Dios de todos,
    con el Padre y su Espíritu Santo,
    y glorificamos tu divina sepultura.
    Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

35- Te felicitamos, Madre de Dios pura,
    y honramos con fe la sepultura de tres días
    de tu Hijo y Dios nuestro.

1- La Vida fue depositada en un sepulcro, oh Cristo,
    y los ejércitos angélicos se maravillaron
    glorificando tu condescendencia.

Letanía, como en p.71, que concluye con la siguiente oración:
Porque bendito es tu nombre y glorificado es tu Reino, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 

II STASIS
Mientras el celebrante inciensa el Epitafion, comienza la segunda parte y continúa el coro:

1- Digno es engrandecerte, ¡oh Dador de Vida!,
    que extendiste tus manos sobre la cruz
    y quebrantaste el poder del enemigo.

2- Digno es engrandecerte, Creador de todos,
    pues por tu pasión tenemos
    la impasibilidad, habiendo sido liberados de la corrupción.

3- Tembló la tierra, y el sol, oh Salvador, se ocultó,
    cuando tu luz sin ocaso, oh Cristo,
    se ocultó corporalmente en el sepulcro.

4- Los Serafines tiemblan ahora, ¡oh Salvador!,
    al verte estando arriba con el Padre inseparablemente,
    abajo, yaciendo muerto en la tierra

5- El velo del templo se rasga por tu crucifixión,
    los astros se ocultan, oh Cristo luz,
    cuando tú, el Sol, te ocultas bajo tierra.

6- El que desde el principio fijó la redondez de la tierra con su solo aliento,
    como mortal sin aliento se ocultó en la tierra;
    tiembla, oh cielo, ante esta contemplación.

7- Venid, cantemos lamentaciones divinas al Cristo que muere,
    como anteriormente las mujeres portadoras de mirra,
    para que escuchemos con ellas el "Alegráos".

8- Tú, oh Verbo, eres verdaderamente la mirra que no se agota,
    por ello te ofrecieron mirra las mujeres portadoras de mirra,
    como a un muerto, a ti el Viviente.

9- Nicodemo junto con José, oh Cristo,
    envolviéndote con mirra clamó:
    ¡Que tiemble toda la tierra!

10- José y Nicodemo cantan
    himnos fúnebres a Cristo que ahora está muerto,
    y con ellos cantan los Serafines.

11- Adán se atemorizó, cuando Dios caminó por el paraíso,
    pero ahora se alegra habiendo venido al infierno;
    habiendo caído entonces, ahora fue levantado.

12- Piadosamente José, ocultándote en el sepulcro por un tiempo,
    te canta, Salvador,
    himnos fúnebres dignos de Dios

13- ¿Cómo cerraré tu mirada dulce y tus labios, oh Verbo?
    ¿cómo voy a enterrarte como conviene a un muerto?,
    clamó José temblando.

14- Viéndote, luz invisible, oh Cristo mío,
    oculto sin aliento en un sepulcro,
    el sol tembló y entenebreció la luz.

15- El sol brilla con esplendor después de la noche, oh Verbo,
    y tú habiendo resucitado resplandecerás,
    después de la muerte con resplandor, como saliendo de la cámara nupcial.

16- La tierra recibiéndote, oh Creador, en su seno, Salvador,
    reteniéndote es sacudida de temblor;
    despertando a los muertos por el temblor.

17- Fue levantado en la cruz el que suspendió sobre las aguas la tierra ;
    en ésta es sepultado sin aliento;
    y no pudiendo soportarlo, ella tembló terriblemente.

18- El lucero sin ocaso se ocultó corporalmente en la tierra,
    y el sol no pudiendo soportarlo
    se oscureció, en pleno mediodía.

19- Dormiste por un tiempo y vivificaste a los muertos,
    y resucitando, resucitaste
    a los que duermen desde hace siglos, oh Bondadoso.

20- Como el pelícano, herido en su costado, oh Verbo,
    reviviste a los hijos que habían muerto,
    derramándoles fuentes vivificadoras.

21- Jesús, que anteriormente había detenido el sol a los extranjeros,
    se levantó; él que se había ocultado,
    arrojando al caudillo de las tinieblas.

22- Permaneciste sin separarte del seno paterno, oh Misericordioso,
    y aprobaste hacerte mortal,
    y bajaste al infierno, oh Cristo.

23- El terrible infierno tembló cuando te vio,
    oh inmortal Sol de gloria,
    y entregó con prisa a los cautivos.

24- El centurión vio el terremoto y los signos,
    y te proclamó Hijo de Dios,
    crucificado y muerto por nosotros.

25- Lloró amargamente tu santísima Madre, oh Verbo,
    cuando te vio en el sepulcro
    a ti, el Dios inefable y eterno.

26- Tu santísima Madre, Cristo mío,
    viendo tu muerte, te clamó amargamente:
    No te retardes, oh Vida, entre los muertos.

27- La Madre, viéndote a ti, la dulzura de todo,
    bebiendo la bebida amarga,
    gimiendo, humedeció con lágrimas sus ojos.

28- Soy la única entre las mujeres que te dio a luz sin dolores, oh Hijo,
    pero ahora soporto dolores insoportables por tu pasión,
    clamó la Santísima.

29- Estoy terriblemente herida y se me retuercen las entrañas, oh Verbo,
    viendo tu injusta inmolación,
    clamó gimiendo la Virgen.

30- Mira al discípulo que amaste y a tu Madre,
    y di una palabra, oh Hijo dulcísimo,
    clamó afligida la Purísima.

31- Gabriel me anunció esto, cuando bajó volando,
    y el Reino eterno,
    que será de mi Hijo Jesús.

32- ¡Ay! Se ha cumplido la profecía de Simeón,
    tu espada me atravesó
    mi corazón, Emmanuel.

33- Con himnos cantamos ahora tu crucifixión
    y tu sepultura, todos los fieles,
    los que fuimos redimidos por tu sepulcro.
    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

34- Dios sin principio, Verbo coeterno y Espíritu,
    fortalece los cetros de los gobernantes,
    y danos paz, porque eres bondadoso.
    Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

35- Virgen Santa y totalmente irreprensible, que diste a luz a la Vida,
    haz cesar las disensiones en la Iglesia
    y pacifícala, porque eres bondadosa.
  
Se repite el primer Megalinario

Digno es engrandecerte, ¡oh Dador de Vida!,
que extendiste tus manos sobre la cruz
y quebrantaste el poder del enemigo.

Ahora el sacerdote que preside (o el obispo) esparce agua de rosas sobre el sepulcro y los presentes.
Luego, la letanía, como en p.71, que concluye con la siguiente oración:

Porque eres Santo Dios nuestro, tú que reposas sobre el trono de gloria de los querubines, y a ti te glorificamos, con tu Padre sin principio y el santísimo, bondadoso y vivificador Espíritu, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

 

III STASIS

Mientas el celebrante inciensa el Epitafion, se comienza la tercera parte y continúa el coro

1- Todas las generaciones ofrecen ahora
    alabanzas a tu sepultura, oh Cristo mío.

2- El de Arimatea te bajó del madero
    y te sepulta en la tumba.

3- José con Nicodemo entierran
    al Creador como a un muerto.

4- Ven, creación entera,
    ofrece himnos fúnebres al Creador.

5- ¡Oh Hijo de Dios Soberano, Dios mío y Creador mío,
    ¿como consentiré a la pasión?

6- Los que alimentó con el maná,
    alzaron el talón contra el Bienhechor.

7- Los que alimentó con el maná, dieron al Salvador
    hiel junto con vinagre.

8- Hiel amarga y vinagre, oh Compasivo, fuiste dado a beber,
    disolviendo la experiencia de la amargura.

9- Fuiste conducido al patíbulo,
    tú que antiguamente protegiste a tu pueblo con la columna de nube.

10- ¡Oh la insensatez del asesinato de Cristo,
    de los asesinos de los profetas!

11- Como un servidor insensato, el iniciado en los misterios
    entregó al abismo de sabiduría.

12- El que vendió al que fue maltratado fue hecho cautivo, el falaz Judas.

13- Las potencias celestiales se turbaron de temor,
    viéndote muerto.

14- Viéndote muerto, la que te engendró, oh Verbo,
    se lamentó maternalmente.

15- La Doncella clamó, derramando lágrimas fervientemente,
    herida en las entrañas.

16- ¡Oh mi dulce primavera, Hijo mío dulcísimo!
    ¿Cómo se oculta tu belleza?

17- ¡Oh Luz de mis ojos! ¡Hijo mío dulcísimo!
    ¿Cómo estás oculto en un sepulcro?

18- No te lamentes, oh Madre, sufro estas cosas
    para que Eva sea liberada junto con Adán.

19- Glorifico, Hijo mío, tu excelsa misericordia,
    a causa de la cual sufres esto.

20- "Resucita, Dador de Vida", dice derramando lágrimas
    la Madre que te dio a luz.

21- Apresúrate a resucitar, oh Verbo que destruyes
    la tristeza de la que te dio a luz.

22- Levántanos, Compasivo, de los abismos,
    resucitando del infierno.

23- A los que con afecto y temor honran tu pasión,
    concédeles el perdón de los pecados.

24- Las portadoras de mirra, oh Salvador, yendo al sepulcro,
    te ofrecieron mirra.

25- Las portadoras de mirra vinieron al sepulcro muy temprano
    para verter la mirra (3 veces).

26- Perfumes y mirra las mujeres discípulas
    ofrecen al sepulcro.

27- Aquellas oyeron enseguida el "Alegráos",
    a cambio de los dones.

28- Hazme digno de ofrecer a tu sepultura, oh Salvador,
    las lágrimas como mirra.

29- Paz a la Iglesia, y al pueblo la salvación,
    concédenos por tu resurrección.

30- Y acuérdate de nosotros, Salvador mío,
    que alabamos tu venerable pasión.

31- Acuérdate también de los que descansan, Salvador mío,
    cuando vengas en la gloria.

32- Con mirada propicia mira a todos
    en el juicio futuro.

33- Y guarda tu rebaño con el jefe del rebaño,
    oh Cristo mío, totalmente Compasivo.
    Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

34- Trinidad, Unidad, Dios mío, Padre, Hijo y Espíritu,
    ten piedad del mundo.
    Ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

35- Haz dignos a tus siervos, oh Virgen,
    de ver la resurrección de tu Hijo.

Se repite ahora la primera estrofa:
   Todas las generaciones ofrecen ahora
    alabanzas a tu sepultura, oh Cristo mío.


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