Ntra Sra de Lourdes para Chicos

El 25 de marzo, Bernardita, armada de valor, por tres veces le pregunta: "Señora ¿quiere hacerme el favor de decirme quienes Ud.?"

La Virgen, juntando la manos y mirándola con indecible ternura, le contestó: "YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN"

Ya había dicho quien era, le sonrió y desapareció.

Bernardita volvió corriendo a casa del cura para decirle: "Ya sé quien es la Señora"

"- ¿Quien la Virgen Maria?"

"- No, señor cura, me ha dicho que es la Inmaculada Concepción!"

Hacía cuatro años que el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción, pero Bernardita no sabía ni comprendía el significado.

Quienes contemplaban a Bernardita extasiada, intuyen que está contemplando algo muy bello y maravilloso, cuya misteriosa presencia se refleja en las pupilas.

Un día le acercan una vela para ver si puede sentir algo y con sorpresa ven que no siente calor y no se quema, pero una vez terminado el éxtasis, se la acercan y rápidamente exclama: "!Señor, me quema!"

Muchos de los que la acompañaban han ido por curiosidad, tal vez pensando en descubrir el embuste; pero al ver el rostro de Bernardita en éxtasis, se han conmovido en el alma y se han convertido en sus mas fieles seguidores.

Las autoridades enemigas de Dios y de la Virgen, viendo como acudían la gente a millares a rezar en aquel lugar, clausuran la gruta cerrándola con una valla.

No obstante la virgen se le apareció por decimoctava y última vez, más hermosa que nunca. La aparición duró un cuarto de hora con el rosario en la mano como todas las veces, invitándola a que nunca dejara de rezarlo.

EL rosario es la devoción predilecta de la Virgen como lo demostró en Lourdes, en Fátima y en todos los lugares en donde se ha aparecido: siempre con el rosario en la mano y siempre invitándonos a rezarlo. !Demos ese gusto a la Virgen y no dejemos un solo día pasar sin rezarlo!

Después de las 18 apariciones de la Virgen, los devotos seguían acudiendo a rezar en aquel lugar, esperando impacientes que las autoridades eclesiásticas las aprobasen. Tras un atento exámen, el obispo declara que la Santísima Virgen se ha aparecido en aquel mismo lugar.

En 1869, el Papa Pío IX, publica un breve proclamando " La luminosa evidencia de Lourdes".

Cuando se coloca allí la primera escultura de la Virgen, tal como la describiera Bernardita, mientras la gente aplaudía entusiasmada, ella exclamó: "Oh, la Señora es mil veces más bella, nadie jamás podrá imitar su sonrisa..."

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