Ntra Sra de Lourdes para Chicos

El día 7 de julio de 1866, a los 23 años ingresa en el noviciado de Neveras. La cruz de Cristo la esperaba. La madre maestra temerosa de que apareciera en ella algún vestigio de orgullo por los favores que le había realizado la Virgen, la humillaba constantemente y la trataba con rigor.

Pronto llamó la atención por su ejemplarísimo comportamiento.

Decía Sor Elimina: "Solo ver a Bernardita en oración me causa una indefinible impresión que invita a la oración", "Hacia lo mismo que todas, pero mucho mejor que todas"

Con frecuencia besaba las paredes diciendo: "Casa de Dios!, piadoso y Santo asilo"

Hizo la profesión religiosa el 30 de octubre de 1867 en compañía de 44 compañeras y a ella llevó los siguientes propósitos:

1- Vivir sólo por Dios y para Dios.

2- No abandonar nunca el recogimiento, la oración y la mortificación.

3- Buscar en todas las cosas agradar a Dios y sólo a Dios.

Ya profesa desempeño los caminos de enfermera y sacristana con gran maestría y admiración de todas.

Poco a poco su salud fue empeorando, tenía que hacer penitencia por la conversión de los pecadores, como se lo había pedido la Virgen, y todos los trabajos le parecían pocos. "La Virgen me dijo que no seré feliz en este mundo... que importan los sufrimientos de esta vida en la cual se viven sólo cuatro días, si luego tenemos para ser felices la eternidad"

La superiora la invita a volver a Lourdes donde el agua milagrosa cura a tantos enfermos, pero ella responde, : "No madre, el agua milagrosa no puede con mi enfermedad, yo debo seguir ofreciendo a Dios mis sufrimientos por la conversión de los pecadores."

Las hermanas la acompañan en su última agonía.

En un momento se vuelve hacia ellas para decirles: "Rueguen por esta pecadora". Fueron sus últimas palabras, era el 16 de abril de 1879 cuando volvió al Padre.

Santa Bernardita subió al cielo para estar eternamente cerca de la Virgen disfrutando aquella indescriptible felicidad que comenzó a gozar en Lourdes. Allí la Señora le había prometido que la haría muy feliz.

Muchos van hoy a Lourdes a pedir la salud del cuerpo y la consiguen; pero mucho mas son los que vuelven curados en el alma, consiguiendo una salud que no se acaba con la muerte

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